lunes, diciembre 17, 2012

Vamos por la Estrella # 15

Pasó el momento de celebración, aún se escuchan los ecos de un país que convirtió las calles en un Carnaval. Barcelona nuevamente campeón y la alegría de Ecuador se hizo visible.

Ahora queda ir por la estrella número 15. Antes se veía tan lejana, ahora se ve tan posible.

Quisiera por lo pronto saber que es de la vida de ciertos seres AMARGADOS, que pasaron despotricando años en contra de Barcelona. Desaparecieron desde que perdieron los clásicos, desaparecieron y seguramente están celebrando lo que sus miserias de alma les permiten, la mediocridad inmunda de un segundo lugar "con sabor a triunfo".

A ti te digo ODIADOR RECALCITRADO, ojalá tuvieras la dignidad de dar la cara, por lo menos. Después de que los resultados de este año tiraron por lo suelos todas tus falacias y absurdos, no has tenido la estatura moral para al menos recibir las réplicas (merecidas) a tus líbelos.

Contigo también es, INTENTO FRUSTADO DE PERIODISTA, que te aprovechaste de los malos momentos para despotricar cobardemente. Ahora quiero saber que puedes decirme del tercer lugar de tu equipo. ¿Lo vas a celebrar también?

Sufran amargados, lloren.

lunes, septiembre 03, 2012

Cuando hasta el cielo se viste de amarillo

Barcelona Sporting Club es el UNICO IDOLO DEL ECUADOR. Esa es una realidad que ni cuatro copas internacionales, ni las declamaciones líricas - y vacías - de hinchadas fieles han podido sacar de vigencia.

Es que cuando gana Barcelona, el cielo se viste de gala, el ambiente se carga de positividad y el ecuatoriano común (mayoritariamente, hincha de Barcelona) amanece con más ganas de vivir y salir adelante.

Este año le hemos dado 3 reveses al rival histórico, en ese partido inmortal que se llama Clásico del Astillero. Como todos los clásicos a nivel mundial, tienen como una de sus características principales el convertirse en un partido en el que los rivales no dan tregua, y hacen del resultado algo impredecible.

No importa si es en el marco del Campeonato Nacional, Torneo Internacional o simplemente un amistoso. No hay clásico que sea amistoso, y mientras no suene el pitazo final, no hay probabilidades de que haya el acuerdo de dejar pasar el tiempo. Por el contrario, a cada segundo que pasa, el empuje y el arrojo de los jugadores se intensifica. Porque nadie quiere perder un Clásico, aunque sea de "mentiritas" como dice la hinchada azul.

Lo cierto es que bajo el sol tropical de nuestro hermoso país, Barcelona viste el cielo de amarillo cuando gana. Sobre todo cuando el rival es Emelec.