miércoles, noviembre 12, 2014

Consultando lo que se puede

Desde hace algunas décadas, la opción de establecer una Consulta a los electores es lo suficientemente válida y suele ser LEGAL en casi cualquier país democrático del planeta.

Lo cual no significa que sea lo mejor en cualquier caso en que existan diferencias extremas de opinión. Hace muy poco, Escocia consultó a sus electores si continuar siendo parte del Reino Unido o establecerse como Estado independiente. Ese fue un buen ejemplo de una Consulta que estableció un hecho histórico y que permitió a una sociedad el elegir por mayoría. Aunque la minoría que perdió la opción de independencia, no es tan pequeña.

Pero, eso es la democracia. La dictadura legal y factual de las mayorías. Involucra irónicamente un respeto hacia las minorías, pero impone el poder de la masa sobre todos.

Pero, ¿qué ocurre cuando la mayoría no tiene la educación necesaria para establecer la opción válida? Por un lado, tenemos a los ciudadanos escoceses, que cuentan con un nivel educativo suficiente, que están adecuadamente informados (en su mayoría) de lo que sucede en su país, y que pudo establecer con juicio crítico lo que era mejor para su sociedad.

Por otro lado, tenemos al electorado ecuatoriano, que hace elecciones con el cardio, y no con el cerebro. Que vota porque ama a Rafael Correa al nivel de la idolatría, o en su defecto, porque le cae verga al nivel del odio visceral.

¿Podemos esperar un momento de epifanía en nuestra sociedad en el cual se de un análisis del porque votar SÍ o NO por la reelección indefinida? ¿Será que nuestro ciudadano de a pie, que vive flotando como madero en la marea política de nuestra sociedad, puede figurar con ARGUMENTOS RACIONALES que debe votar por una opción, sin asociar automáticamente sus simpatías por tal o cual BANDO político?

Siempre he detestado el voto en plancha. Fui uno de los que propuso en su momento que la lista de diputados en las papeletas de votación vayan en orden alfabético de apellidos, para forzar a los partidos políticos y movimientos a promocionar a todos sus candidatos.

Pero, ¿las Consultas Populares no son otra opción de voto en plancha acaso? Recuerdo al ex-Presidente Hurtado lanzarse en campaña contra el referendum promocionado por el Ing. Febres-Cordero, con un slogan sencillo y brutal: "No, no y no a este Gobierno".

Y quizá muchos dirán: "Ay, eso fue en la partidocracia". Y otros: "No, pero eso no va a pasar nunca más, eso fue en otros tiempos". Han pasado 20 años, y seguimos siendo esencialmente el mismo pueblo ignorante y caprichoso, que se deja exaltar con líbelos dirigidos y deja que le endulcen los oídos con promesas demagógicas. Lo que quizá ha cambiado es que últimamente esa mayoría que nunca gozó de derechos, ahora los exagera. En demasía.

Ahora las personas están convencidas de que su situación actual, cuan penosa pueda ser, es responsabilidad directa "de los que tienen plata". Porque se los ha convencido de que todo el que h hecho dinero lo ha hecho expoliando a las masas, ya sea a través de la parafernalia partidocrática. o mediante maniobras para explotar al trabajador y defraudar al Estado en el tema de impuestos. Resentimiento social llevado al extremo.

Y bajo esa óptica, quienes sienten que lo justo es quitarle todo al que ha luchado y arriesgado por surgir, ven del todo bien que se apliquen cada vez más impuestos a la producción, y se despoje a los pocos que quien producir algo más que lástima en Ecuador.

También verán del todo bien, todo aquello que signifique expolio a los que tengan mayores ingresos que el sueldo básico. Como vieron justo y necesario el QUITAR 75% de las utilidades de los empleados de las empresas de telefonía móvil. Como verán con placer cuando se apliquen impuestos mas elevados a las empresas.

Bastará con citarles a los Isaías y demás empresarios deshonestos del Ecuador para que esa mayoría ignorante considere que es correcto. Aplaudirán los abusos y seguirán anhelando ese cargo de 1500 dólares mensuales en una empresa estatal.

Y mientras deben pagar los justos por los pecadores. Mientras los emprendedores debemos soportar abusos continuos de la SuperIntendencia de Companías, que no permite pérdidas consecutivas durante DOS AÑOS!!! Pero sí que permite que las empresas estatales se manejen a su antojo, con una Contraloría que ejerce mucho menos control.

Pero, la Consulta es lo justo. Sí, es lo justo. Después de todo, y de acuerdo con la corriente de opinión pública: "Al que no le guste, que se vaya a vivir a otro país". Después de todo, nadie nos obliga a ser ecuatorianos que queremos que las cosas mejoren para todos, que queremos generar nuevas fuentes de empleo, que miramos el futuro con optimismo, aunque nos den una paliza tras otra, en un país en el que ser emprendedor es un pecado mortal.

Señores de AP:

Convoquen a Consulta Popular. No la van a perder.

miércoles, julio 16, 2014

La Matriz Transpuesta: Cambios que se deben hacer

No soy un Correalieber, y ni siquiera me cuento entre los simpatizantes del régimen. Y a decir verdad, no soy simpatizante de casi ningún régimen a nivel mundial, porque considero que todos los Gobiernos responden a una estructura obsoleta del Mundo, en el cual sin importar el signo, todos los Gobiernos no son más que máscaras del verdadero poder fáctico.

En fin. Pero mientras seguimos viviendo y haciendo lo mejor que podemos en la vida que tenemos. Y hay que reconocer los esfuerzos coordinados y las iniciativas que intentan (con mayor o menor medida de éxito) mejorar la calidad de vida de los pueblos.

En nuestro caso, el cambio de la Matriz Productiva en Ecuador. Es interesante el acotar que ya hace muchos años cuando era un joven estudiante universitario escribí un artículo al respecto. En mi visión de aquella época no podíamos pensar siquiera en obtener el visado al desarrollo económico sin industrializar de forma inteligente y responsable el país.

Es tal la necesidad - estimados lectores - de industrializar el país que no se podría concebir otra manera de hacer sustentable el modelo económico actual, sin dar ese paso. 

Lo bueno es que hay la intención de llevar a cabo este proceso. Es doloroso, casi como un parto, y es verdaderamente revolucionario, porque aún si solo sirve para satisfacer el consumo interno de subderivados de petróleo, ya significa un notable ahorro y una mejora considerable en la balanza comercial del país. La sustitución de importaciones podría llegar a darse sin necesidad de ser una medida prohibitiva.

Lo malo. No estamos listos desde el punto de vista técnico y comercial. En Ecuador el proceso de aseguramiento de calidad de los productos es - como mínimo - incipiente, y en algunos casos es hasta risible. No es que necesitemos implantar el esquema obsoleto de la calidad total, que lentamente va cayendo en desuso, pero sí que necesitamos llegar a un nivel competitivo, tanto si solo pensamos en abastecer el mercado interno (que ya sería bastante), como si a meta es finalmente llegar a exportar los excedentes. 

Lo bueno. Debido a que prácticamente no tenemos industria nacional, si descontamos a los productores de alimentos procesados y uno que otro fabricante, es muy sencillo el ubicar los productos a nivel nacional, para suplir el mercado interno. Por ejemplo, si consideramos que hay que importar millones de galones de gasolina, y miles de toneladas de úrea, se podría decir que está asegurada la venta de estos subderivados. 

Lo malo. No tenemos experiencia real y positiva en la comercialización a nivel mundial de productos industriales. Eso limita fuertemente la posibilidad de exportar los productos. Tenemos frente a nosotros un reto enorme, si tratamos de competir con multinacionales que tienen años liderando el mercado en diferentes segmentos. La tarea no es sencilla, y puede tranquilamente convertirse en un dolor de cabeza y en fuente de innumerables frustraciones.

Sin embargo, este debe convertirse en un objetivo nacional, y todos debemos poner nuestro grano de arena. Está demás el mencionar que una sola industria puede llegar a generar miles y hasta decenas de miles de puestos de trabajo para todo tipo de mano de obra, sea a nivel de servicios profesionales, así como para los obreros calificados y el comercio.