lunes, julio 16, 2007

Bloggeando

Una vez escuché por ahí que en realidad un weblog no es realmente un diario personal. El argumento de la persona que hacía esa observación es que la mayoría de los que escriben un diario personal, lo hacen a sabiendas de que nadie lo va a leer y que en realidad descargan sus pasiones íntimas en esas páginas cerradas de un cuadernillo, por lo general, puesto a muy buen recaudo.


Por el contrario, esto de los blogs es lo más impersonalmente personal o públicamente privado que jamás haya conocido. No importa cuanto se sueñe en mantener la privacía de lo escrito, tarde o temprano se hace público. Si no es a causa de un buscador, será porque alguien de alguna manera ha llegado, pero si al configurar la cuenta del blog no se lo hace privado, es decir no se limita el acceso, pues, seguramente esa bitácora a la que se dedica algo de tiempo será susceptible de ser leída, muchas veces compartida, en otras seguida y hasta criticada.


Lo importante de este mundo de los weblogs es la capacidad de reemplazar ese cuadernillo que dejábamos botado una vez que encontramos un mejor interés. Aquí también podemos dejar nuestras impresiones y el diario vivir. Se escribe de la anécdota, de la vida, de nuestra historia, de como vemos le mundo, de los peces, de los computadores, de la ciencia, del relajillo, de la música, de un sinfín de temas, pero el hecho es que se escribe.


Sin revisión editorial, sin censura aparente, sin presiones competitivas. Solamente llegamos al final de un día, el que nosotros elijamos y le damos duro al teclado, sin prisa, sin pausas. Y de alguna manera que no llegamos a comprender, dejamos una huella de nosotros en este marco espacio-temporal que nuestros sentidos nos revelan.


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