lunes, septiembre 03, 2012

Cuando hasta el cielo se viste de amarillo

Barcelona Sporting Club es el UNICO IDOLO DEL ECUADOR. Esa es una realidad que ni cuatro copas internacionales, ni las declamaciones líricas - y vacías - de hinchadas fieles han podido sacar de vigencia.

Es que cuando gana Barcelona, el cielo se viste de gala, el ambiente se carga de positividad y el ecuatoriano común (mayoritariamente, hincha de Barcelona) amanece con más ganas de vivir y salir adelante.

Este año le hemos dado 3 reveses al rival histórico, en ese partido inmortal que se llama Clásico del Astillero. Como todos los clásicos a nivel mundial, tienen como una de sus características principales el convertirse en un partido en el que los rivales no dan tregua, y hacen del resultado algo impredecible.

No importa si es en el marco del Campeonato Nacional, Torneo Internacional o simplemente un amistoso. No hay clásico que sea amistoso, y mientras no suene el pitazo final, no hay probabilidades de que haya el acuerdo de dejar pasar el tiempo. Por el contrario, a cada segundo que pasa, el empuje y el arrojo de los jugadores se intensifica. Porque nadie quiere perder un Clásico, aunque sea de "mentiritas" como dice la hinchada azul.

Lo cierto es que bajo el sol tropical de nuestro hermoso país, Barcelona viste el cielo de amarillo cuando gana. Sobre todo cuando el rival es Emelec.

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