miércoles, febrero 11, 2015

Sin tanta presión

No saben cuan relajante es escribir de vez en cuando en este blog. Si alguien llega por primera vez, le resultaría un tanto absurdo el conocer que alguna vez fue un hervidero de pasiones políticas y un río sangriento de opiniones a diestra y siniestra.

Sospecho que nunca lo voy a cerrar. Ha habido otros que le dieron vuelta a la página, y como en el popular juego de naipes, con 38 ya no juegan. Otros han transformado su bitácora en un receptor perenne de noticias. Algo así como un "feed" automatizado. Un juego para insomnes, otra cosa menos que un blanco fácil para los buscadores.

Este servidor, decididamente: NO. Jamás me voy a permitir el lujo de degradar hasta la saciedad y convertir en basura esto que alguna vez fue un gran experimento social. Y luego, el sitio de encuentro de almas deseosas de expresar sus más altos ideales de libertad. Y fuimos decantando en el tiempo de la revista, esos años de auge, nuestro propio .COM. Y así como quien no esperaba más, alcanzamos esa paz tan necesaria, ese cambio de épocas. Alcanzamos la madurez y este blog parecía llegar a su fin.

Pero hoy, sin demostrar el más mínimo luto, este espacio se ha convertido en algo personal, íntimo y necesario. De ser una enorme sala, pasó a ser un auditorio, y ahora es una pequeña estancia donde solo estamos tú y yo.

Jamás podría prometer que escribiría a diario. Ni podría soñar con los tiempos de la revista digital. Pero sí que puedo jurar por lo mejor que haya vivido,que mientras tenga aliento, jamás lo abandonaré. Del todo.

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