lunes, abril 23, 2007

El libro de lo politícamente correcto.

Nunca me he caracterizado por ser precisamente un fervoroso integrante del clan de los políticamente correctos.  Por lo general, la expresión de mis ideas no me ha llenado de adeptos y en algunos casos realmente críticos ha servido para acumular detracciones.

Pero no me arrepiento.  El respeto es básico, pero debe funcionar en las dos vías. Una vez escuchaba a alguien decir que no se puede ser una monedita de oro, para caerles bien a todos.  Prefiero ser yo mismo, aunque algunos puedan decir que el material del que estoy hecho se usa par abonar el terreno agrícola.  Me da igual.

Pero, si existen personas y particularmente bloggers que predican la máxima de agradar a todos por igual.  Respeto su posición, así como considero que debe respetarse la mía, pero no puede suscribir esa conducta sin al menos un mínimo de reproche.

Porquè algunos escritores (léase, bloggers) simplemente se sienten en libertad de escribir lo que les plazca, cuando les plazca y otros se complican tratando de encontrar los escritos que sean del agrado de todo el público, es algo que nunca sabré.  Las motivaciones de cada quién no están reveladas en los escritos, aunque dan una buena idea general de la psiquis del autor de los artìculos.

Si alguien que lee quiere experimentar el placer de ser políticamente correcto, le recomiendo seguir algunos lineamientos básicos.  Por ejemplo, no escriba de algo que sepa que puede disgustar aunque sea a uno de sus lectores.  Así, si usted sabe que Jonás de Alcatraz es ateo, ¡no escriba en favor de la fé, por el amor de Dios!  Por el contrario, si conoce que Jesús de la Cruz es un ferviente creyente, miembro de Opus Dei, no se le ocurra hablar del ateísmo como principio liberador de la esclavitud moral.

Tampoco escriba jamás de cuanto detesta a un equipo de fútbol, mucho menos de sus fobias más acendradas, como por ejemplo, la homofobia.  Se ganará el reproche general y la silbatina de gran parte del público.  A veces es necesario, para ser políticamente correcto el pretender ser algo que no se es.  Muchos estarían totalmente de acuerdo con lo expuesto.

No se le ocurra, sea cual fuere la motivación que lo impulse, nunca, nunca jamás escriba criticando a algún otro colega en particular.  Eso le traerá odios, revanchas y hasta probables ataques a su dignidad y/o integridad física.

También debe conservar la cordura al momento de dejar los comentarios respectivos en los blogs de sus vecinos.  Es decir, si encuentra algo con lo que no está de acuerdo, tome uno de los dos caminos posibles para el diplomático bloggeril:  Ignórelo o exprese que no está muy de acuerdo con lo escrito en el artículo.  Pero no vaya a exagerar y decirle al otro que está equivocado y mucho menos a exponer argumentos racionales, contundentes e irrefutables.  Se arriesga a ser vetado y por supuesto a que muchos otros comentaristas le acusen de bárbaro e ignorante.

Recuerde nunca, pero nunca, nunca hacer resaltar a otros cuanta ignorancia revelan sobre un tema.  Mucho menos llegue a la osadía de recomendarles que amplien su conocimiento.  Pecará de sabihondo y si hay algo que los comunes odian es al que los hace ver como incultos.  No lo haga.  Además que es probable que no consiga nada.  La gente ordinaria suele ser estúpida cuando se expone en relación de conjunto.  No olvide la ley de la manada.

No responda a las provocaciones.  Por más que usted se esfuerce por ser politícamente correcto, siempre habrá cristianos que vean en sus ideas una ofensa.  Evite el seguirles el juego, no le conviene a su reputación de blogger amistoso.  Lo único que va a conseguir es que los demás puedan ver quién está detrás de la máscara y a sus seguidores/as no les va a agradar saberlo.

Por último, escoja con mucha precisión los temas que va a tratar.  La temática no debe generar polémica, de ninguna clase.  Recuerde adornar sus artículos con sofisticaciones, pero sin exagerar, trate de tener en mente que debe mezclar algo de slang (o lumpenlanguage) en medio de frases dotadas de una alta estética (desde el punto de vista retórico).  De esa manera, podrá llegar a captar la atención de todos los segmentos culturales.  No tenga la menor duda al respecto.

Como regla general deberá observar todaslas reglas y hasta seguir una cierta normativa de las mismas, la cual tendría que averiguar por si solo porque lastimosamente la desconozco.

Pero, si usted es de los que prefieren sacrificar la tranquilidad de un blog políticamente correcto, como decidí hace mucho tiempo, entonces es mejor que imprima este artículo en una hoja de tamaño A4, reciclada en una carilla y que luego la ponga convenientemente doblada dentro de alguno de los bolsillos de su pantalón.  Le podría ser útil a la hora de ir al baño.

Un voto por la libertad de expresión en los blogs.  El otro para que seamos libres hasta de las cadenas internas que nos impidan escribir lo que en verdad sentimos y pensamos en todo momento con altura, pero sin RESTRICCIONES absurdas.

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