jueves, diciembre 07, 2006

To be or not to be... That's the TLC

En estos días se habla mucho del TLC, ya no de sus ventajas supuestas o de sus desventajas, sino más bien de la probabilidad de que finalmente nos veamos obligados por las presiones globalizantes a firmar un Tratado que no tendrá mucho de libertad, el TLC con los EEUU.

Al parecer al ganar Correa las elecciones, el Congreso de los EEUU se ha visto presionado por las fuerzas productivas de su país a levantar las preferencias arancelarias que mantiene con los países del Area Andina, a decir verdad, las preferencias arancelarias que mantiene con las importaciones ecuatorianas.

Si bien es cierto es díficil lograr un acuerdo nacional en Ecuador que permita a su vez ir a una mesa de negociaciones con los EEUU para obtener ventajas comerciales, también es verdad que el tiempo nos queda corto y que de una u otra manera tendremos que superar las desventajas nacionales y regionales y competir de manera franca con los demás productores del área en búsqueda de establecer de manera definitiva nuestros nichos comerciales actuales y penetrar de manera agresiva en los nuevos mercados mundiales, empezando por supuesto con los EEUU.

Negociación es la clave, compatriotas


Sucede que para suerte o desgracia, querámoslo o no, seguimos siendo los habitantes más indefensos del patio trasero americano. Nos toca de fuerza o de convicción reanudar las conversaciones en búsqueda de sellar definitivamente nuestras alianzas con el país del norte.

¿Qué debemos esperar del TLC? El TLC como tal es la firma de acuerdo, no trae de por sí pobreza o riqueza al Ecuador. Debemos negociar con franqueza y con agresividad las mejores condiciones para el intercambio mercantil entre las dos naciones. Pero, debemos ser realistas y concientes de que nosotros dependemos mucho más de la compra de nuestras materias primas por parte del país del norte, que los EEUU dependa de nosotros para colocar sus productos y servicios. En materia de tamaño de mercado, el nuestro si bien no es insignificante, si es reducido y gracias a toda la parafernalia de regulaciones que limitan el desarrollo comercial, tampoco somos un mercado apetecible.

El nuevo Presidente, debe reconsiderar su posición inicial con respecto a la firma del TLC y en lugar de disparar contra los que nos compran la mayor parte de nuestras exportaciones, deberá obtener del Tratado las mayores ventajas que la NEGOCIACION nos permita obtener.

Saludos,
Santhros ibn Shinu

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